Desarrollo social y de la personalidad en la edad adulta y la vejez

VERSIÓN 1.2

LOS MODELOS DE DESARROLLO DEL YO

Havighurst (1956). Consideró que las tareas evolutivas propias de la adultez provienen, principalmente, de dos fuentes: las presiones culturales o expectativas de la sociedad sobre la persona, por un lado, y los valores y aspiraciones individuales por el otro.

Los primeros trabajos que analizaron el desarrollo a lo largo del ciclo vital lo hicieron estableciendo etapas. Entre estos modelos destaca el propuesto por Havighurst (1900-1991). En su modelo. Havighurst (1956), consideró que las tareas evolutivas propias de la adultez provienen, principalmente, de dos fuentes: las presiones culturales o expectativas de la sociedad sobre la persona, por un lado, y los valores y aspiraciones individuales por el otro. A estas dos fuentes se añade en la vejez una tercera, que también fue básica durante la infancia: los cambios físicos.

18 – 30 añosIntegrarse en el mundo laboral
Selección de pareja
Aprender a vivir en pareja
Tener familia propia
Criar a los hijos
Aprender a ser un ciudadano responsable
Encontrar un grupo social estable
30 – 60 añosFavorecer la asunción de responsabilidades y felicidad de los hijos
Alcanzar y mantener cotas profesionales satisfactorias
Desarrollar actividades de ocio adultas
Relacionarse con la pareja en tanto persona
Aceptar y ajustarse a los cambios fisiológicos de la mediana edad
Aceptar y adaptarse al envejecimiento de los padres
Más de 60 añosAdaptarse a fuerza física y salud en declive
Adaptarse a la jubilación y reducción de ingresos
Adaptarse a la muerte de la pareja y viudedad
Adoptar y adaptarse a roles sociales de manera flexible
Establecer un hábitat físico de vida satisfactorio
Basado en Havighurst, 1948. Algunas tareas del desarrollo propuestas por Havighurst.

Havighurst diferenció una adultez temprana (18-30 años), que coincide con los años que denominamos en la actualidad adultez emergente, una adultez tardía (30 a 60 años) y la vejez (a partir de 60). Más allá de las aportaciones de Havighurst, quizás, el autor de referencia de los modelos de desarrollo por etapas fue Erikson y su descripción del desarrollo psicosocial de la personalidad.

Siguiendo el modelo de Havighurst, podemos señalar la segunda etapa de la edad adulta (o adultez tardía) entre los 30-60 años. Fíjese que las tareas de crianza se han «desplazado» hacia la década de los 30 (y más), debido a que los hijos se tienen a edades más tardías que en otras épocas. Obviamente, más cerca de los 30/40 que de los 50/60 cuando biológicamente, para la mujer, es una excepción concebir.

Equipo Docente

La Intimidad, la generatividad y la sabiduría: el modelo de Erikson

Erikson (1963). La adulta o adulto estancado prefiere la comodidad adquirida en la etapa anterior, centrarse en uno mismo y no intentar aportar a los demás, por lo que se convierte en una persona egoísta, que cae en el aburrimiento y no se compromete con la sociedad.
Erikson (1968). La persona deberá enfrentarse a estos polos eligiendo entre uno u otro guiado por esa misma sociedad que los ha forjado.
Erikson (1979).Tampoco sería sabio el anciano o anciana que no recuerda errores, sino que esta actitud sería definitoria de una persona neurótica.

Erikson estudió el desarrollo global de la persona, desde su nacimiento hasta la muerte. En su teoría, establece ocho etapas o estadios que suponen la evolución del Yo (o la identidad) a lo largo del Ciclo Vital, de tal forma que se asegure un comportamiento eficaz de la persona en cada una de esas etapas. Cada uno de los estadios está formado por dos polos, polos generados por la sociedad en la que la persona vive: uno positivo y otro negativo. La persona deberá enfrentarse a estos polos eligiendo entre uno u otro guiado por esa misma sociedad que los ha forjado. Por tanto, la sociedad provoca una crisis en el individuo en cada una de las etapas, y paralelamente, establece medios para superar esas crisis.

erikson 1 Desarrollo social y de la personalidad en la edad adulta y la vejez
Estadios del desarrollo según Erikson. Tomado del manual 2010.
ereickson22 Desarrollo social y de la personalidad en la edad adulta y la vejez
Estadios del desarrollo según Erikson. Tomado del manual 2019.

Según el modelo de Erickson, el compromiso con la sociedad más allá de la relación de pareja se llama generatividad. La persona adulta generativa será productiva en el trabajo, tendrá y educará a sus hijos de forma comprometida, será creativa y se sentirá satisfecha de la labor que hace. Es el momento de dar a la sociedad, de aportar a los otros, ya sea la familia, la comunidad o la sociedad en un sentido más amplio.

El envejecimiento exitoso

Mroczek and Spiro (2003). En un estudio con muestra longitudinal de 1600 varones (entre 43 y 91 años al inicio del estudio) a los que hicieron un seguimiento longitudinal durante 12 años. Encontraron que las personas mayores acumulan tanta experiencia vital y sucesos idiosincrásicos propios, que son muy diferentes unas a otras. Mostraron que, de forma normativa, la extraversión permaneció en niveles similares con el paso de los años, mientras el neuroticismo fue disminuyendo entre los 40 y los 80-85 años. Sólo a partir de esas edades comenzó un breve repunte en las valoraciones en neuroticismo que no llegaron a las puntuaciones obtenidas por esas mismas personas antes de los 65 años. Es decir, las personas mayores se mostraron menos sensibles ante estímulos negativos, menos preocupadas, inestables y ansiosas. Por tanto, los mayores mostraron menos afectividad negativa, datos que corroboran multitud de investigaciones.
Rothermund, y Brandtstädter (2003). En un estudio secuencial en el que participaron 1080 personas de una ciudad alemana. Las y los participantes fueron divididos en 6 cohortes. En el primer año del estudio la primera cohorte estaba compuesta por personas entre los 58 y los 61 años, la última por participantes entre los 78 y los 81 años. Se realizó un seguimiento longitudinal de todos los participantes durante cuatro años. Se evaluaron cuatro dimensiones (o metas vitales): la forma física, la eficacia mental, la apariencia física y la competencia en las actividades de la vida diaria. Para cada dimensión se indagó la cantidad de esfuerzos compensatorios utilizados (actividades intencionales que se realizaban para mantener el nivel de desempeño), las pérdidas o déficits percibidos respecto a la dimensión, la importancia que cada persona daba a cada dimensión (metas) y, la satisfacción con el desempeño en esa dimensión. Entre otros resultados, no se encontraron diferencias ni en función de la cohorte (grupos de menos o más edad) ni de los años (primer momento de estudio o cuatro años después cuando se volvió a evaluar a las mismas personas) en la satisfacción con el desempeño en ninguna de las áreas estudiadas. Sin embargo, sí se observó que la importancia otorgada a cada dimensión fue disminuyendo en paralelo al aumento de la edad (las metas vitales iban ajustándose, tal y como prevé la teoría) y que los esfuerzos compensatorios aumentaron entre la primera y la cuarta cohorte para disminuir en las cohortes de más edad. Este hecho puede explicarse porque entre las cohortes más jóvenes los esfuerzos compensatorios hacían que no se percibieran pérdidas o déficits, es decir, funcionaron las estrategias asimiladoras, mientras que para las cohortes mayores dichos esfuerzos compensatorios ya no daban frutos y, por tanto, necesitaron la utilización de estrategias de acomodación.

El modelo teórico de desarrollo del yo propuesto por Erikson permite entender que personas cercanas al final de su vida, algunas con importantes achaques, sean al mismo tiempo felices. Este hecho se ha denominado la paradoja del envejecimiento. Y es que, aunque los estereotipos alrededor de la vejez suelen ser negativos, la realidad es muy diferente.

¿Cómo pueden explicarse lo resultados del estudio de Mroczek and Spiro (2003) y la paradoja del envejecimiento? Brandstädter y cols. ofrecen una explicación del gusto del equipo docente: El proceso dual de afrontamiento: asimilación y acomodación. La teoría de Brandstädter y cols. surge del hecho confirmado por estudios longitudinales y meta-análisis de que existe estabilidad a lo largo de la adultez en variables como autoestima, satisfacción vital o depresión, al mismo tiempo que pérdidas asociadas al envejecimiento. En su modelo, la preservación y estabilización de una visión positiva tanto de sí mismo como del desarrollo personal en la vejez implica la utilización de dos procesos de afrontamiento del desarrollo interdependientes: la asimilación y la acomodación.

Es importante reseñar que Brandstädter no utiliza estos términos en un sentido puramente Piagetiano. La asimilación hace referencia a los intentos de paliar o evitar las pérdidas anticipadas o actuales por medio de actividades instrumentales, auto-correctivas y compensatorias. Es decir, cuando las personas utilizan la estrategia de afrontamiento de la asimilación mantienen sus metas vitales. Por su parte, la acomodación consiste en adaptar las metas y aspiraciones vitales a las limitaciones actuales. Este proceso acomodativo implica la retirada o la merma de algunas metas vitales, aquellas que ya no pueden ser conseguidas.

La teoría de Brandstädter ha recibido apoyo empírico. Así, las personas utilizarán estrategias de asimilación siempre que puedan y recurrirán a las estrategias de acomodación cuando sucesivos intentos de asimilación fracasen. De esta forma, las intervenciones para promover un envejecimiento exitoso no siempre deben ir encaminadas a lograr mantener el nivel de desempeño, sino que, en ocasiones, el desistir de algunas actividades y metas es una forma eficaz de envejecer. Este hecho no significa, en absoluto, desconectarse de las actividades y roles sociales. Significa adaptarlos a la nueva situación o buscar nuevas metas y trayectorias vitales para los últimos años de la vida que permitan a la persona mayor lograr alcanzar sus objetivos y sentir satisfacción con ello.

LA ADULTEZ INTERMEDIA, ¿ESTABILIDAD O CRISIS?

Jacques (1966). Crisis de mitad de la vida, este autor definió un periodo en el que la persona se da cuenta de la inevitabilidad de la muerte, lo que la lleva a replantearse si ha logrado conseguir todo aquello que se había propuesto de joven, y por tanto, en ocasiones, a romper con la vida que se está llevando para, en el tiempo que le resta de vida, poder alcanzar las metas deseadas.
Climo y Stewart (2003). Describen la crisis de mitad de la vida en términos de cambios positivos.
Lachman (2004). Las crisis pueden devenir como resultado de un divorcio, de la muerte de un familiar cercano (especialmente si es una muerte no prevista), pérdida del trabajo o una enfermedad propia, todos ellos acontecimientos no normativos y, en consecuencia, no pueden considerarse como formando parte de una etapa por la que deban pasar todas las personas.

A finales de los años 70, los autores de la corriente del Life Span (Ciclo Vital), vinieron a disentir de la visión clásica del desarrollo según la cual la infancia y la adolescencia suponían crecimiento, mientras que la adultez implicaba estabilidad y la vejez conducía a la decrepitud. Estos autores vinieron a defender el desarrollo como un balance entre el crecimiento, la búsqueda de estabilidad y la regulación de la pérdida, un balance que habría que mantener a lo largo de todo el ciclo vital.

En 1966 Jacques propone la idea de crisis de mitad de la vida y que definió como un periodo en el que la persona se da cuenta de la inevitabilidad de la muerte, lo que la lleva a replantearse si ha logrado conseguir todo aquello que se había propuesto de joven, y por tanto, en ocasiones, a romper con la vida que se está llevando para, en el tiempo que le resta de vida, poder alcanzar las metas deseadas. Esta teoría fue popularizada por Levinson, quien realizó un modelo de etapas de la adultez en el que destacaban la transición a la adultez intermedia (entre los 40 y 45 años) como un momento de reflexión, de concienciación sobre el paso del tiempo y de preparación a la vida intermedia. Sin embargo, los estudios realizados para comprobar su existencia y describir similitudes y diferencias respecto a las primeras investigaciones, han encontrado que sólo se da en un porcentaje pequeño de personas adultas.

En el texto se presenta una pincelada del recorrido histórico de un concepto de interés en la psicología de la edad adulta. La propuesta de Jacques se genera desde el modelo psicoanalítico y su experiencia clínica.  En lo referente al estudio de Levinson, su valor, como en otros estudios reside en hacer emerger intereses y nuevos estudios que hacen avanzar el conocimiento.  En psicología (como en otros campos) tenemos muestras de teorías o explicaciones de los fenómenos que no tienen un correlato experimental o que emanan de presupuestos  lógico-deductivo (o inductivo)​ constituido por un conjunto de hipótesis.

Equipo Docente

Otros autores, en base a los resultados empíricos, describen esta etapa en términos de cambios positivos. Siguiendo a Climo y Stewart (2003), los años de la mediana edad se pueden resumir en las siguientes posturas: La adultez media como un momento para realizar un balance de la vida pasada en términos de la vida que aún queda por vivir, y por tanto, considerando que aún hay tiempo para hacer cambios positivos en la misma; la posibilidad real de la muerte como un elemento motivador para potenciar la generatividad. En general, estos autores abogan por la idea de la adultez media como el momento de mayor sentido de competencia, mayor eficacia y confianza en uno mismo. En definitiva, apoyan la idea de Erikson de la adultez como momento generativo que permite sustentar sobre las personas de esta edad el peso principal de la sociedad.

Climo y Stewart (2003), en base a los estudios disponibles, definen de esta manera los años de la adultez media. Un rango de edad general, como puede ver el en texto y dependiendo de los autores podría situarse entre los 40 y 50 años. Como ha podido ir estudiando, incluso los estadios de desarrollo interpretan las edades de manera flexible (dentro de una ventana).

Equipo Docente

RELACIONES FAMILIARES EN LA VIDA ADULTA Y LA VEJEZ

En nuestra sociedad la forma de vida más común es la familia biparental con hijos y será la
base sobre la que desarrollaremos el siguiente epígrafe. Parece que este capítulo es especialmente dogmático, no se si en 2022 se pueda hablar de la familia biparental con hijos como la forma de vida más común, muchos niños tienen 6 abuelos, 2 o 3 mamas, y en algunos casos solo tienen mamas. Por supuesto, es más fácil seguir «enseñando» lo mismo que hace 30 años.

El enamoramiento

Sternberg (1988). Intimidad y compromiso junto con la pasión forman los tres componentes sobre los que define el amor.
Yela (1997). Encontró que la evolución más frecuente consistía en pasar del enamoramiento al amor pasional y finalmente al amor compañero.
Ingrid (2022). El Amor es un sentimiento compartido con la persona o personas que amas, todo lo demás puedes llamarlo como quieras pero no es Amor. *Tomado de una conversación con mi vecina, no es materia de examen.

Yela, en su estudio, partiendo de la propuesta de Sternberg, la adaptan matiza y propone un nuevo modelo en el que define y resitúa algunos componentes. Los componentes de su modelo son: Compromiso, Intimidad, Pasión Erótica y Pasión Romántica. En ese contexto y en relación con la evolución de los procesos implicados, es donde sitúa la idea (desde los datos de su estudio)de que lo más frecuente es la secuencia enamoramiento-> amor pasional.

Equipo Docente
triangulo amor Desarrollo social y de la personalidad en la edad adulta y la vejez
Triángulo del amor de Sternberg

Para Erikson el principal objetivo de los adultos jóvenes es establecer una relación de intimidad con otro, para Havirghurst lo importante es seleccionar una pareja y aprender a vivir con ella. Levinson considera que encontrar pareja es uno de los principales hitos a conseguir en la juventud. En 1988 Sternberg nos regala una bonita teoría sobre el amor en forma de triangulo donde la pasión, la intimidad y el compromiso son determinantes.

  • Pasión. El componente motivacional y de activación del amor. Es la expresión de deseos y necesidades, y se relaciona con la sexualidad en la pareja.
  • Intimidad. El componente emocional del amor. Supone la comunicación íntima con la otra persona, la preocupación por el otro y la entrega de uno mismo.
  • Compromiso. Hace referencia a la decisión de amar a la otra persona y mantener ese amor a lo largo del tiempo, considerándose la vertiente cognitiva del amor.

De la combinación de estos tres elementos surgen diferentes formas de amor. A pesar de que el ideal de amor occidental en pareja es el que se define como amor consumado, lo cierto es que este ideal es difícil de conseguir y de mantener, por lo que en las relaciones de pareja suele primar un polo sobre los otros.

clases de amor Sternberg Desarrollo social y de la personalidad en la edad adulta y la vejez
Las siete clases de amor de Sternberg (gustarse, enamoramiento, amor vacío, amor fatuo, amor compañero, amor pleno)

Helen Elizabeth Fisher? es una antropóloga y bióloga estadounidense. Investigadora del comportamiento humano en la Universidad Rutgers, conocida como la antropóloga del amor, por los años que lleva dedicada a su estudio. 

“Después de descodificar la bioquímica del amor –explica–, hemos constatado que hay cuatro tipos de sistemas cerebrales, según la sustancia que más se segrega, y que estarían ligados a personalidades distintas y tendrían un papel en el enamoramiento. Si una persona produce mucha dopamina, un neurotransmisor cerebral, tiene una personalidad exploradora, curiosa, energética; si produce mucha serotonina, otro neurotransmisor, tiene una personalidad que yo llamo de constructor, convencional, meticulosa; si produce mucha hormona testosterona, es lógica, con gran decisión, de esas personas que les gustan la ingeniería o las matemáticas, y si produce muchas hormonas estrógenos u oxitocina, es de personalidad negociadora, imaginativa, compasiva. Pues hemos observado que las personas que tienen una personalidad curiosa o una convencional tienden a enamorarse de alguien que sea como ellas; en cambio, quien tiene una personalidad donde domina la testosterona tiende a sentirse atraído por quienes expresan mayores niveles de estrógenos y viceversa”. Habría tanta razón en aquello de que las personas suelen enamorarse de quien se les parece como en que los extremos se atraen.

Fisher aún trabaja en estos resultados, obtenidos al estudiar a miles de personas enamoradas con entrevistas y cuestionarios y medir su actividad cerebral mediante técnicas de neuroimagen (tomografías y resonancias magnéticas funcionales). Por ejemplo, se ha medido su reacción a un estímulo como ver la foto de la persona amada.

Esta base biológica de la personalidad y su papel en el enamoramiento, campo en el que Fisher se ha volcado en los últimos tres años, le ha abierto, dice, otra puerta: la genética del amor, un ámbito en el que apenas se ha profundizado. “Probablemente, hay razones genéticas, que aún no conocemos –al menos el 50% de lo que somos y hacemos es genético–, por las que, según cuál sea tu personalidad, eliges a alguien del mismo u otro tipo de personalidad”, dice la antropóloga. Habría, subraya, una determinación biológica en enamorarse de una u otra persona, además de los factores que se habían considerado hasta ahora: aspectos psicológicos, la atracción visual, compartir unos valores y una cultura o tener un nivel de inteligencia y socioeconómico similar.

*No es material de examen. Tomado de Marta Ricart (10/02/2012). ‘El engranaje del amor’. La Vanguardia. https://www.lavanguardia.com/

Desde la perspectiva evolucionista, algunos autores defienden la postura de que durante la filogenia las mujeres han aprendido a buscar hombres fuertes, que aseguren la supervivencia de la prole, por lo que se sentirán atraídas por varones inteligentes, ambiciosos, con prestigio y fuerza física mientras que los hombres han aprendido a buscar a mujeres fieles, jóvenes y atractivas, asegurándose una prole sana al tiempo que la fidelidad consigue que el fruto de su trabajo se quede en sus propios hijos y no en los de otros. El amor sin duda tiene unos orígenes evolutivos. En cada nivel filogenético, los organismos se enfrentan a los mismos problemas, si quieren sobrevivir y reproducirse, entonces deben encontrar comida, deben evitar ser matados y deben aprovecharse de las oportunidades reproductivas. De esta forma muchos teóricos evolutivos creen que el amor se basa en el antiguo sistema de circuitos desarrollado para asegurar que los mamíferos se reproduzcan y cuiden de su prole. *No es material de examen. Tomado del manual antiguo y del manual e psicología de la emoción.

La vida en pareja y la descendencia

Cuando a la pasión que se da en los primeros momentos del enamoramiento se une el compromiso y/o la intimidad, la relación suele acabar formalizándose, por lo que los siguientes pasos son la vida en pareja y el nacimiento de la prole.

separaciones Desarrollo social y de la personalidad en la edad adulta y la vejez
crecimiento vegetativo Desarrollo social y de la personalidad en la edad adulta y la vejez
La nueva pareja

Los primeros años de convivencia se convierten en la etapa más feliz de la pareja, al mismo tiempo que uno de los momentos en el que más divorcios se producen (no es cierto). Es el tiempo de hacer frente a la necesidad de acomodarse el uno al otro, establecer modelos de comunicación y adopción de decisiones comunes, de lograr la estabilidad laboral y recursos económicos suficientes para mantener el nuevo hogar, lograr que éste sea confortable, etc. También es el momento de establecer pautas de relación con la familia política, un asunto especialmente relevante en sociedades con una fuerte tradición familiar como es la nuestra.

La transición a la maternidad y a la paternidad
Smith y Reid (1986). Es más fácil que ellas dejen el trabajo a que lo hagan ellos porque la pérdida económica para la familia es menor, al tiempo que ellos buscan compensar la bajada de ingresos familiares trabajando más horas o buscando un ascenso.
Eagly y Wood (1999). Los hechos biológicos y la presión de la sociedad para que las mujeres sean buenas madres se asocian para que ellas elijan la maternidad sobre el desempeño profesional, al tiempo que ellos se centran en la búsqueda de «el pan de cada día».
Menéndez (1999). Estudios españoles muestran que los padres que se implican voluntariamente en la crianza de sus hijos se encuentran satisfechos de su rol como padres al tiempo que sus parejas, las madres, también están satisfechas con el rol del marido como esposo, y como padre.
Katz-Wise, Priess y Hyde (2010). Tras el nacimiento, tanto del primer hijo como de los siguientes, los miembros de la pareja radicalizan sus roles tradicionales tanto cuando la mujer sólo trabaja en el hogar como cuando lo hace fuera de casa: así, las madres ocupan cada vez más tiempo en el cuidado de la prole y el hogar, además de ser las encargadas de gestionar o tener en la cabeza los cuidados que el niño y la casa necesitan; y los padres se centran más en la búsqueda de recursos y desempeño profesional, ocupando un segundo lugar en la gestión de hogar y prole, y participando en las labores diarias del hogar menos que cuando no tenían hijos.

La transición a la maternidad y a la paternidad es uno de los hitos evolutivos más importantes de la adultez, y afecta tanto a los roles sociales de las personas como, incluso, a su personalidad a través de cambios en las actitudes y en los comportamientos de los adultos. En general, las parejas bien avenidas antes del nacimiento continuarán estándolo después, pero la situación de estrés asociada al cuidado del recién nacido hace que un importante número de parejas se distancien y empeoren sus relaciones. Las personas que mejor se ajustan a esta transición son aquellas que disponen de más recursos, no solo económicos, sino fundamentalmente de apoyo social: personas con quién compartir dudas, con quien dejar a los hijos e hijas en momento de necesidad, o con la que compartir el ocio conjunto de la familia. Así como aquellas familias en las que sus miembros se caracterizan por la androginia que conjugarán de forma más equitativa las labores profesionales y del hogar (roles igualitarios o no tradicionales).

Las teorías evolucionistas ponen el foco en el hecho de que la gestación, el parto y la lactancia sean tareas exclusivamente maternas; indicadores de que la filogénesis prepara a las mujeres para el cuidado de los hijos e hijas, mientras que a los hombres les da fuerza y poder para conseguir los alimentos. Sin rechazar las diferencias biológicas obvias, la teoría de la estructura social argumenta que también la presión social y las elecciones individuales ejercen influencia a la hora de establecer los roles en la familia. Así, los hechos biológicos descritos y la presión de la sociedad para que las mujeres sean buenas madres se asocian para que ellas elijan la maternidad sobre el desempeño profesional, al tiempo que ellos se centran en la búsqueda de «el pan de cada día».

El nido vacío

Vega y Bueno (1995). En la mayor parte de las ocasiones, el que los hijos se independicen es visto como un auténtico alivio y no como una pérdida: menos preocupaciones, más tiempo libre y la posibilidad de volver a retomar la relación de pareja.
Alberdi y Matas (2002). Los modelos tradicionales en los que la mujer se encarga de la crianza de la descendencia aún no han sido superados, por lo que buena parte de su trabajo y preocupaciones han estado ceñidas a la crianza, y cuando este centro de atención desaparece puede quedar la sensación de no saber exactamente qué hacer con su nueva vida.
Schaie y Willis (2003). Los datos actuales parecen sugerir que los padres no llegan a ser «padres honoríficos» en ningún momento sino que continúan con su rol de padres.
formas de convivencia Desarrollo social y de la personalidad en la edad adulta y la vejez

Otro hito evolutivo en relación al ciclo familiar tiene que ver con la emancipación de los hijos, el denominado Nido Vacío hace referencia al momento de la salida de los hijos del hogar, momento que puede ser considerado, principalmente por la madre, como un momento de vacío. Los modelos tradicionales de patriarcado en los que la mujer se encarga de la crianza de los hijos aún no han sido totalmente superados. En cualquier caso, los datos actuales parecen sugerir que los padres no llegan a ser “padres honoríficos” en ningún momento sino que continúan con su rol de padres. Es frecuente que deban ayudar a sus hijos recién emancipados económicamente, y posteriormente en el cuidado de la descendencia: los nietos.

La salida de los hijos del hogar, al contrario de lo que ocurría con el nacimiento de los mismos, coincide con una renegociación y flexibilización de los roles en la pareja, que se acentuará con la llegada de los nietos. El varón puede querer ocupar con los nietos el papel que no ocupó con sus hijos, y la mujer aprovechar que ya no tiene la presión de la crianza para lograr realizar tareas pendientes que no pudo hacer en su momento.

La generación sándwich

Bazo y Dominguez (1996). Muchas mujeres proveen cuidados aunque no quieran a la persona que los necesita, no tengan una buena relación con ella o no sientan reciprocidad de las mismas. Sencillamente, debido a la presión social que considera a la mujer como la natural proveedora de cuidados dentro de la familia.
Climo y Stewart (2003).Cuidar a los mayores puede ser una tarea reconfortante y que puede ser catalizadora de cambios positivos en la personalidad de los adultos de mediana edad: en aquellos casos en los que el sentido de competencia y confianza en uno mismo (característico de las personas de mediana edad) y su deseo de generatividad o aportar a la sociedad casan con el cuidado a las personas mayores.
Schaie y Willis (2003). Los hijos e hijas adultas, ayudan a sus padres mayores aportando: 1. Apoyo emocional; 2. Apoyo instrumental y 3. Intermediarios entre la sociedad y los ancianos.
Lachman (2004). Aún están cuidando de sus hijos cuando, gracias a la actual longevidad, deben comenzar a cuidar a los padres.
Lara, González y Blanco (2008). Encontraron que, en una muestra urbana, el 51% de las personas cuidadoras de ancianos padecían insomnio, el 40% estaban clínicamente estresados, el 32% se sentía cansado, el 11% deprimido y el 85% afirmaba que su carácter había cambiado. Sólo el 33% se había podido ir de vacaciones.
Luna, Ramos y Rivera (2016). Mostraron que las abuelas sándwich que ejercían ayuda instrumental (ej. dar de comer a los nietos) y/o económica mostraban peor salud, más aún si utilizaban estrategias de afrontamiento del estrés ante las situaciones de cuidado como la negación y la autoinculpación.

Durante todo este tiempo, nacimiento y crianza de los hijos y nido vacío, es frecuente que los adultos se conviertan en “la generación sándwich”. Aún están cuidando de sus hijos cuando, gracias a la actual longevidad, deben comenzar a cuidar a los padres (Lachman, 2004). Aún hoy, el porcentaje de personas mayores institucionalizadas es muy bajo. Los hijos e hijas adultas, ayudan a sus padres mayores aportando (Schaie y Willis, 2003):

  • Apoyo emocional. Salen con ellos, les escuchan cuando tienen problemas, etc…
  • Apoyo instrumental. Ayudan a los ancianos a hacer la compra, a llevar la economía del hogar, les llevan en coche a un lugar u otro, y en caso de estar impedidos, facilitan la comida, el baño o están pendientes de los medicamentos.
  • Intermediarios entre la sociedad y los ancianos. Cumplimentan las solicitudes, buscan centros de día o asociaciones, median en las oficinas bancarias o en los servicios sociales y sanitarios.

*No es materia de examen y el ED lo obvia pero hace años que disponemos de normativa al respecto, y algo ha cambiado las cosas. Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia.

dependencia Desarrollo social y de la personalidad en la edad adulta y la vejez
Algunos indicadores sobre la aplicación de la Ley de Dependencia. Valores medios anuales para 2014 (%). Tomado de «Sombras y sombras en la aplicación de la ley de dependencia» de Manuel Correa y Juan de Dios Jiménez-Aguilera.

LA VIDA LABORAL

El trabajo aporta al ser humano una forma de vida y dinero con el que mantenerse, e incluso, lograr algún capricho. Pero la carrera profesional es mucho más que eso. Los adultos pasan, al menos, 7,5 horas diarias en su ocupación profesional, donde encuentran amigos y enemigos, se adquiere sentido de competencia o incompetencia, y para muchos es un componente esencial de su identidad. La falta de conciencia social y el «miedo» de muchos trabajadores hace que las condiciones laborales cada vez sean más precarias y eso suele tener consecuencias negativas en la salud de los trabajadores.

En busca de un trabajo

Erikson (1982). Uno de los principales objetivos del adulto joven es encontrar un trabajo que permita la generatividad.
Kohn, Slomczynski y Schoenbach (1986). Algunas investigaciones muestran que los progenitores de clase media o alta, con trabajos que requieren de autonomía, iniciativa y creatividad, valoran y apoyan la iniciativa e independencia en los hijos e hijas. Por su parte los padres obreros, que necesitan de la obediencia a la autoridad en sus oficios, tienden a valorar la obediencia y la conformidad en su descendencia. De esta forma, padres y madres enseñan a sus hijos e hijas los valores y las actitudes propias de su rol social, lo que facilitará que éstos adopten dicho rol y busquen trabajos acordes al mismo.
Berger (2009). Conseguir suficiente dinero para poder vivir de forma independiente a sus progenitores, se considera uno de los motivos que hace que las personas jóvenes buscadoras de empleo y que pueden permitírselo escojan puestos de trabajo bien remunerados, relegando a un segundo lugar la satisfacción con el empleo.

Uno de los principales objetivos del adulto joven es encontrar un trabajo (Havighurst, 1956) que permita la generatividad (Erikson, 1982) y suficiente dinero para poder vivir de forma independiente de sus padres. La familia de origen del joven buscador de trabajo parece tener influencia en el trabajo que éste encuentre, en diferentes sentidos (la meritocracia son los padres):

  • Directamente. Utilizando a su red social de apoyo para conseguir la contratación del hijo o hija, o instándole a ocupar un determinado puesto laboral o rol profesional (nepotismo).
  • Indirectamente. Facilitando a los hijos e hijas el acceso a la formación (o lo contrario); promoviendo el compromiso y la laboriosidad (o siendo ejemplo de la ausencia de compromiso en el trabajo y la falta de interés en el mismo); a través de los valores propios del estatus social.


Algunas investigaciones muestran que los padres de clase media o alta, con trabajos que requieren de autonomía, iniciativa y creatividad, valoran y apoyan la iniciativa e independencia en los hijos. Por su parte los padres obreros, que necesitan de la obediencia a la autoridad en sus oficios, tienden a valorar la obediencia y la conformidad en sus hijos. De esta forma los padres enseñan a sus hijos los valores y las actitudes propias de su rol social. El problema es que muchos padres son incapaces de distinguir entre el rol de «trabajador» y el de «siervo», por eso cada vez es más común que tantos «trabajadores» se comporten como siervos y el que se atreve a comportarse como un trabajador (ejerciendo sus derechos laborales) sea tachado de conflictivo por sus «compañeros».

En cualquier caso, el grado de transmisión de valores relativos a la profesión de padres a hijos es mayor en el caso de profesiones liberales que en el caso de familias obreras, lo que facilitaría el cambio social. Eso dice el manual, pero la realidad es que lo que facilita el cambio social es una conciencia critica y la participación política. No es casualidad que las condiciones laborales de muchos trabajadores cada vez se parecen más a las de finales del siglo XIX, y en muchas ocasiones el trabajo no saca a la gente de la pobreza, cada vez hay más trabajadores que tienen que acudir a la caridad (Caritas diocesana o Cruz Roja) para sobrevivir.

El estatus laboral

Schaie y Willis (2003). Entre los trabajadores jóvenes el sueldo es un elemento importante a la hora de escoger trabajo. Otras variables entran en juego cuando se escoge un segundo o tercer trabajo, o a la hora de mantenerlo. En estos casos, el sueldo (factor extrínseco) pasa a ocupar un segundo lugar detrás de la calidad de la vida laboral (factor intrínseco).

Las ventajas de trabajar fuera del hogar para la salud psicológica de las mujeres se dan en todos los casos, pero más aún cuando ocupan puestos de responsabilidad, lo que deja sin argumentos las posturas tradicionales en contra de la inserción profesional de la mujer. Frente a la hipótesis de la escasez de recursos que argumentaba que las energías de las personas son limitadas y que quienes tienen un trabajo no tienen energías para ser al mismo tiempo una buena esposa/o y padre/madre, es decir, un trabajo demandante supondrá inevitablemente conflictos y problemas en el hogar, la hipótesis de la expansión parece explicar mejor los resultados empíricos. Esta hipótesis se basa en las ganancias que se producen de la experimentación de múltiples roles. Según la hipótesis de la expansión el adoptar diferentes roles en la vida permite ganar autoestima, sentido de competencia, prestigio, reconocimiento social, y remuneración económica, lo que hace que en el balance entre ganancias y pérdidas primen las primeras sobre las segundas. Esta hipótesis es válida tanto para los hombres como para las mujeres, ya que los datos empíricos muestran que disfrutan de un mejor ajuste las personas que tienen la oportunidad de desempeñar roles laborales y familiares frente a las que sólo pueden desarrollarse en uno de los dos contextos, independientemente de si son hombres o mujeres.

La jubilación

Topa, De Polo, Moriano y Morales ( 2009). No es extraño que aparezcan los denominados trabajos puente que tienen un efecto positivo en las personas mayores, ya que les proporciona satisfacción laboral y personal, así como un aumento de su calidad de vida. Esto es así en los casos en los que la inversión de tiempo y trabajo se ve recompensada económicamente o en base a la sensación de que el trabajo realizado por la persona mayor se respeta y valora.
Aymerich, Planes y Gra (2010). Encontraron que el porcentaje de personas que pasaron por la fase de prejubilación fue mínimo, mientras que alrededor del 40% de los jubilados se adentraron directamente tras el retiro en la fase de desencanto, que, afortunadamente, duró poco tiempo. Las fases más frecuentes, que experimentaron más del 70% de los jubilados fueron las de reorientación y estabilidad .

La jubilación no es un corte brusco con la realidad laboral previa de las personas, sino más bien una transición que se da poco a poco. En esta transición se pasa por cinco fases diferentes (Atchley, 1975). Estas fases, no son secuenciales ni es necesario que todos los adultos pasen por ellas. Un reciente estudio encontró que en el estado español el porcentaje de personas que pasaron por la fase de prejubilación fue mínimo, mientras que alrededor del 40% de los jubilados se adentraron directamente tras el retiro en la fase de desencanto. Las fases más frecuentes, que experimentaron más del 70% de los jubilados fueron las de reorientación y estabilidad. Sin embargo, otros trabajos han encontrado datos que apoyan la idea de que la mayor parte de los jubilados pasan por la fase de luna de miel tras la jubilación. Tampoco es extraño que aparezcan los denominados trabajos puente que tienen un efecto positivo en las personas mayores, ya que les proporciona satisfacción laboral y personal, así como un aumento de su calidad de vida.

Fase de prejubilaciónSe trata del periodo previo a la jubilación real. Las personas comienzan a prepararse para el retiro laboral, a preguntarse e imaginar cómo será su vida una vez jubilados.
Fase de jubilaciónComienza con el momento en el que la persona deja el trabajo. Esta fase puede materializarse de tres formas diferentes:
Luna de miel. Es el caso de los adultos que con la jubilación comienzan a realizar aquellas actividades que llevan tiempo queriendo hacer pero que las obligaciones laborales no le permitían. La persona está feliz de tener, por fin, tiempo. Puede viajar, volver a estudiar, acometer hobbies… en cualquier caso, es una fase característica de aquellos adultos que se jubilan voluntariamente y tienen suficientes recursos económicos como para poder llevar a cabo todas sus fantasías.
Descanso y relajación. En este caso, el adulto aprovecha la jubilación para descansar de las obligaciones que ha debido sobrellevar durante su vida activa.
Continuidad. Son aquellos adultos que continúan realizando algunas de las actividades que realizaban cuando aún estaban trabajando. Por ejemplo, aquel agricultor que continúa teniendo su huerto por gusto, quien se dedica a la maquetación después de haber sido carpintero, o quien sencillamente dedica más tiempo a las actividades de ocio que ya venía desarrollando.
Fase de desencantoTiene lugar cuando la persona descubre que las fantasías asociadas a la época de la jubilación no se cumplen. Puede ocurrir por la muerte de la pareja, la llegada de una enfermedad o simplemente porque las expectativas previas se alejan de la realidad.
Fase de reorientaciónLa persona abandona las expectativas previas a la jubilación, tanto las excesivamente positivas como las negativas, explora nuevas posibilidades, toma decisiones y logra organizar una rutina nueva dentro del retiro. Esta rutina tiene en cuenta tanto las posibilidades reales de la jubilación como los inconvenientes que acarrea.
Fase de estabilidadEn esta fase, el jubilado consigue una rutina estable y satisfactoria en su día a día.
FASES DE TRANSICIÓN EN EL PROCESO DE JUBILACIÓN (ATCHLEY, 1975)
Adaptación a la jubilación

La forma de adaptarse a la jubilación dependerá de muchos factores: la salud del trabajador, si se ha jubilado por decisión personal o por imposición de la empresa, el tipo de trabajo realizado, el nivel de ingresos previo y posterior a la jubilación, las relaciones familiares, etc. La siguiente exposición relativa a los factores asociados a la adaptación a la jubilación está basada en la revisión de Madrid y Garcés (2000):

  • Vida marital. Estar casado se convierte en uno de los factores asociados con el mayor bienestar tras la jubilación. El estado civil de casado se asocia a mayor satisfacción vital, más actividades de ocio, mejor salud física y psicológica, y mayor apoyo social.
  • Salud. Sin duda, el estado de salud propia, del cónyuge y de familiares cercanos se convierte en un elemento clave de adaptación a la jubilación. En los casos de dependencia de la pareja o algún hijo el ajuste al retiro será vivido de forma negativa, así como en el caso de que sea la salud propia la que se resiente.
  • Estatus profesional. El tipo de trabajo que se abandona también supone un factor relevante a la hora de explicar el ajuste a la jubilación. Aquellas personas que han desarrollado su carrera laboral en ocupaciones de mayor estatus y nivel educativo parecen ajustarse mejor a la jubilación.
  • Apoyo social. La persona recién jubilada tiene que adquirir un nuevo sentido de identidad alejada de la definición del rol laboral. En función del apoyo percibido por parte de familiares y amigos, y del grado de congruencia entre las expectativas del jubilado y las personas que le rodean esa construcción se realizará con mayor o menor facilidad.
  • Recursos económicos. La relación entre la estabilidad económica y el bienestar personal es obvia, en la sociedad capitalista todo cuesta dinero, por lo tanto, a más dinero más y mejor “vida”. No es justo pero es lo que tenemos en este momento.

Aunque el autor ha discriminado entre estos factores, muchos de ellos suelen darse juntos y, es la conjunción de varios de ellos la que explica la adaptación a la jubilación: serán aquellas personas
con mejores recursos económicos, con mejores trabajos y estatus social, cuyo trabajo les ha permitido un estilo de vida más saludable y que pueden mantener un estilo de vida similar al laboral quienes mejor se ajusten al retiro.

ENFRENTAMIENTO DE LA MUERTE

Berger (2009). En un estudio, los ancianos preferían dedicar su tiempo a estar con familiares antes que con personajes conocidos o prestigiosos ilustrados. Este dato se replicó en una muestra de jóvenes con SIDA comparando a quienes tenían síntomas con quienes no los tenían y se relaciona con la cercanía de la muerte: aquellas personas que tienen cerca su fin prefieren estar con los seres queridos, resolver antiguas rencillas y recordar la importancia que las personas queridas han tenido a lo largo de la vida.

Al hablar de enfrentamiento de la muerte estamos haciendo referencia al final de la vida propia, pero también al de los seres queridos. En la década de los 30 casi todas las personas han sufrido la pérdida de familiares y/o amigos cercanos. Así, entre los 25 y los 60 años el principal temor de las personas es fallecer dejando cuestiones inconclusas. Según avanza la vida aumentan las probabilidades de sufrir la propia muerte o la de seres cercanos. Quizás por la normatividad del hecho, los ancianos piensan más en la muerte, pero la temen menos, sintiendo menos ansiedad que los jóvenes ante la misma. No es extraño que se haga testamento, se preparen las propias lápidas o se aclare a las personas cercanas dónde quieren ser enterrados o que se esparzan las cenizas.

La forma de afrontar esa muerte será diferente en función de diversos factores, hablaremos en este capítulo sólo de algunos de ellos:

  • Momento evolutivo: Sin duda alguna, no es lo mismo la muerte de un anciano de 85 años que la muerte de un joven de 25. Cuando la muerte se produce a edades tempranas, la familia del fallecido sufre más y es más difícil la recuperación.
  • Plenitud alcanzada: En este mismo capítulo hemos descrito la idea de Erikson de que el final de la vida puede servir para alcanzar la Sabiduría y sentirse plenos y satisfechos con la vida que se ha ten ido, o un momento de desesperanza, desilusión y deseos de vuelta atrás para hacer las cosas de otra forma. Aquellas personas sabias afrontarán la muerte con mayor serenidad que quienes no han llegado a la plenitud.
  • Significado cultural: No afronta de la misma forma la muerte una persona budista, que la considera parte de la vida, y cuyos familiares estarán cerca ayudándole a morir y sin dejar que ningún medicamento altere su estado mental o alargue la vida; o un católico que espera una vida mejor tras la muerte, sin sufrimientos ni más finales; o un ateo occidental que considera que tras la muerte sólo queda el vacío.

El proceso de la muerte: el trabajo de Kübler-Ross

Elisabeth Kübler-Ross (1969). Realizó un trabajo pionero en el que describió 5 etapas por las que pasarían todos los enfermos al enfrentarse a la muerte: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Este trabajo, sin embargo, ha recibido críticas importantes: la muestra utilizada era de enfermos suizos de cáncer de mediana edad: no es representativa de todas las culturas y, por tanto, la universalidad de las etapas cae por su propio peso, y no es representativa de todas las edades (ya hemos argumentado previamente como la edad es una variable importante a tener en cuenta a la hora de afrontar la muerte).

Elisabeth Kübler-Ross realizó un trabajo pionero en el área con el que describió 5 etapas por las que pasarían todos los enfermos al enfrentarse a la muerte:

  1. Negación. La negación es una de las actitudes que aparece con mayor frecuencia. No solo del enfermo, sino también de los familiares. Un efecto secundario indeseable de la negación es que no se habla de la muerte, ni de los síntomas, ni de la enfermedad.
  2. Ira. El enfado es una de las sensaciones frecuentes ante la noticia de la muerte.
  3. Negociación. Es frecuente que la persona se vuelva “dócil” ante la esperanza de prolongar la vida por buena conducta, o acate las prescripciones médicas como nunca lo ha hecho.
  4. Depresión. Suele surgir con el recrudecimiento de la enfermedad y la obviedad de los síntomas físicos.
  5. Aceptación. Se acepta la muerte como parte inevitable de la vida. Es un momento de aceptación, comprensión y serenidad

El trabajo de Elisabeth Kübler-Ross ha recibido críticas importantes. La muestra utilizada en su estudio era de enfermos suizos de cáncer de mediana edad. Esa muestra no es representativa de todas las culturas, y por tanto, la universalidad de las etapas cae por su propio peso. Tampoco es representativa de todas las edades. Investigaciones posteriores han mostrado que estas etapas son posibles pero no necesarias, se pueden dar varias al mismo tiempo y, en cualquier caso, no ocurren de forma secuencial. Por tanto, podemos considerar que el trabajo de Kübler-Ross más que etapas describe diferentes actitudes ante la muerte.

ESQUEMA

AUTOEVALUACIÓN

REFERENCIAS

  • García Madruga, Delval, & Delval, Juan. (2019). Psicologia del desarrollo I (2ª ed. rev. ed., Grado (UNED); 6201201). Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.

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